Un camino para expresarte sin dañar, escuchar sin reaccionar y construir relaciones más sólidas y auténticas.
Hola, soy Elena Diéguez
Soy formadora, mentora y mediadora en Comunicación NoViolenta y gestión de conflictos.
Desde hace más de 10 años acompaño a personas y organizaciones a comunicarse con más claridad, serenidad y conexión.
He impartido más de 2000 horas de formación y acompañado en procesos a más de 1500 personas —madres, padres, profesionales de todo tipo de ámbitos, líderes, docentes y equipos— que buscaban una manera diferente de relacionarse.
Mi lema es claro: “Hablar sin dañar, escuchar sin reaccionar y tener la fiesta en paz… es más que posible.”
Durante años yo también confundí ser “amable” con callar, ceder o aguantar para evitar problemas. Ese patrón de complacencia me pasó factura: me desgastaba, explotaba cuando no podía más o era vista como brusca si intentaba decir las cosas de frente.
Hoy acompaño a personas que, como yo, están cansadas de vivir desde ahí y buscan un camino para relacionarse con más autenticidad, seguridad y equilibrio.
Soy diplomada en Ciencias Empresariales por la UPV, pero mi verdadera pasión empezó cuando descubrí la psicoterapia y la Comunicación NoViolenta. Desde entonces me he formado y estoy certificada en:
Además, recorrí un camino de 5 años de estudio y preparación en el proceso internacional de certificación en CNV y estoy certificada por el CNVC (Center for Nonviolent Communication)
Mi escuela Conecta y Comunica está avalada y reconocida por el CNVC y por la universidad EUNEIZ.
Llevo más de 15 años en un proceso personal de aprendizaje y transformación constante. Actualmente profundizo en la comprensión del trauma humano y cómo condiciona nuestra capacidad de comunicarnos y relacionarnos.
Siempre digo que acompaño y enseño estando acompañada y aprendiendo al mismo tiempo, porque creo que un buen profesional debe sostenerse también en su propio proceso.
Soy madre de Alba, casi con 17, y llevo más de dos décadas de camino compartido con Jose. Con ellos vivo lo mejor y lo más retador de la vida familiar, que me recuerda cada día que el amor también se cultiva en los pequeños gestos y en los conflictos que aprendemos a atravesar juntos.
El deporte es parte esencial de mi vida desde muy pequeña, y compartirlo en esta etapa de vida con mis amigas es un ritual semanal que me llena de energía.
Me apasionan la moda y la imagen, y me considero una ciudadana del mundo: en mí habita una niña curiosa e insaciable con ganas de seguir aprendiendo y recorriendo lugares nuevos.